La maison en petits cubes es un cortometraje animado de origen japonés. Del año 2008 y dirigido por Kunio Katô. Tan solo 12 minutos de duración, pero suficientes para dejarse cautivar por su gran belleza y calidez. Fue ganador de un Premio Óscar al mejor cortometraje animado en 2009.
El corto nos presenta a un anciano que vive solo en una ciudad cubierta por agua. Su casa está formada por una especie de cubos de ladrillo, colocados unos encima de otros. Cada vez que el nivel del agua sube, la casa se inunda y el anciano se ve obligado a añadir nuevos cubos encima. A pesar de la dificultad, cabe destacar que es una tarea que realiza con enorme paciencia y amor. Sufre las consecuencias de los cambios ambientales (Se podría entender, también, como una crítica al cambio climático y a sus repercusiones en nuestra vida), pero siempre se sobrepone y se esfuerza por mantener su mundo intacto.

Un día, construyendo un nuevo piso con cubos, pierde su pipa por la trampilla del suelo. Es entonces cuando decide equiparse con un traje de buzo y empezar a descender por los distintos pisos de su casa. En este inmersión, vemos como su casa está formada por muchos más cubos de los que pensábamos en un primer momento. Más que un descenso, es todo un viaje retrospectivo: desciende al pasado. A partir de varios objetos que se va encontrando, sus memorias van saliendo a flote.

Las etapas de su vida van dibujando los momentos que fueron más importantes. Su boda, el nacimiento de su hija, el fallecimiento de su esposa,… Felicidad al rememorar las distintas épocas, tristeza por verlas terminadas.

Al final, el corto hace referencia a la etapa vital de la vejez. Última etapa de la vida del anciano en la que es habitual hacer balance o revisión de la propia vida (¡Ya sea a través de un descenso en traje de buzo, como él hace, o de otras formas!). Según Erik Erikson (1902-1994) y su teoría sobre el desarrollo psicosocial a lo largo del ciclo vital, nuestro personaje se encuentra en la etapa en la que le corresponde resolver la dicotomía de Integridad versus Desesperación. La tarea de integrar, aceptar su ciclo vital como único, haciendo un balance positivo del mismo, para no caer en la desesperación (o una etapa de la vejez más patológica y complicada).
El personaje del corto se sumerge en lo más profundo de su memoria para realizar esta tarea. Recomendable para todos los públicos (que estén en la etapa de la vejez, o no) y admirable por la gran emotividad que desprende el corto en todo su recorrido.