Erich Fromm (1900-1980) nos regala, en una de sus obras más conocidas «El Arte de Amar», todo un ensayo sobre el amor en sus distintas vertientes que trata de acercarnos a su esencia más auténtica.

¿Quién nos deleita con las líneas de este ensayo? Fue un reconocido psicólogo (social), sociólogo, psicoanalista y filósofo humanista. Casi nada. Su enfoque psicoanalista entendía que las neurosis de las personas eran causadas por el alejamiento que existe entre el sujeto y las estructuras sociales que le rodean (De ahí, su visión más social-cultural). Sin olvidar, en ningún momento, su perspectiva más humanista. Toda una colección de ideas la mar de interesantes que darían para explayarse largo y tendido y que también, influyeron en la obra que estamos comentando.

Erich Fromm

Centrándonos en el tema del libro: el amor. Por primera vez, alguien nos habla del amor como un arte que puede aprenderse y que requiere esfuerzo. Sus argumentos rompen con algunas ideas preestablecidas sobre el «amor romántico«, sobre la creencia de que alguien aparecería en nuestra vida en cualquier esquina y de repente, nos enamoraríamos perdidamente y todo será fácil. ¡Parece que no nos habían contado bien la película!

El amor no se consigue de forma fugaz o fácil. El autor nos habla de respeto, de cuidado, de conocimiento y de responsabilidad. El amor implica estos elementos básicos en cualquiera de sus formas. Tomad nota, nos dice que estos elementos son: ¡imprescindibles!

«¿Es el amor un arte? En cuyo caso requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte?«

En el caso del amor de pareja: ¿Nos habíamos planteado estos elementos como vitales en el hecho de amar a alguien? Tal vez, en la mayoría de los casos, hubiéramos centrado nuestros esfuerzos en descubrir cómo gustar al otro o en cómo conquistarle. Como nos dice el autor, existe una tendencia a centrarse en el «objeto» de amor y no tanto en lo importante: «el entender, el convencer, el vivificar,  y el transformarse a uno mismo«. Según nos dice, si lo logramos, seremos capaces de captar y observar más, es decir, de ser más nosotros mismos.

 Tras su lectura, uno llega a la conclusión de que la obra sigue siendo tan actual a día de hoy como en el momento en que fue escrita. Hay ideas, pensamientos,…que al leerlas, resuenan dentro de nosotros y conectamos con sensaciones que hemos experimentado en alguna ocasión, en cualquiera de nuestras relaciones o formas de amor: fraternal, erótico, religioso, maternal o con uno mismo.

Erich Fromm nos abre la puerta a otra visión, seguramente mucho más real y auténtica, del amor. ¡A poner en práctica todos los conocimientos que tenemos, igual que en cualquier otro arte!