«12 hombres sin piedad» (12 angry men, 1957) es una película increíble que fue dirigida por Sidney Lumet. La sinopsis gira alrededor de doce miembros de un jurado. Deben decidir si un adolescente acusado de haber matado a su padre es culpable o inocente. A pesar de que el caso parezca estar (casi) cerrado en un inicio de la película, toda una serie de discusiones la mar de estimulantes, nos llevarán a plantearnos varias «dudas razonables».
Toda la película se desarrolla en un mismo espacio: la sala de reuniones. En esa sala, nos encontramos con diálogos, negociaciones, lluvias de ideas, la aparición de los prejuicios y los intereses de cada miembro. Momentos de crisis y el veredicto final. Desde la Psicología social, hemos aprendido conceptos sobre las teorías de roles (por ejemplo, los Roles de Belbin) y los tipos de liderazgo. En esta película, nos los encontramos en cada escena: toda una demostración de primerísima calidad.

Henry Fonda, nuestro miembro del jurado más deseado, aporta una opinión distinta a la de los demás. Destaca por su personalidad analítica (lo que vendría a ser un rol evaluador). Es capaz de hablar y argumentar todas sus aportaciones de forma excelente. Se le podría otorgar el rol del líder: por generar confianza en todos los miembros, integrar las opiniones de todos ellos y llevarles a adquirir, como propia, una visión completamente distinta a la que tenían en un principio. A destacar, también, ¡la magistral actuación del gran Henry Fonda!
Siguiendo con nuestro jurado (favorito) protagonista conviene señalar su asertividad a lo largo de toda la película. La persona asertiva es alguien con la autoestima alta. Alguien que conoce bien sus derechos y puede defenderlos de forma tranquila, respetando a los demás. El protagonista intenta entender el punto de vista de sus compañeros, es decir, muestra empatía. No quiere que los demás cambien de opinión y se muestren de acuerdo con él, sino que se pueda debatir y considerar las distintas opciones. Está en juego el destino de un adolescente.
«-¿Qué es lo que quiere? -Que hablemos.«
Aquí os dejo un pequeño fragmento de una escena en la que observar lo que comentábamos:
A diferencia de nuestro líder (y algún otro protagonista), el resto de los miembros muestra una actitud de tipo más bien agresivo o pasivo: insultar, gritar, no escuchar, no participar ni esforzarse por entender a los demás. Incluso, en momentos concretos, alguno de ellos manifiesta no tener tiempo ni ganas de avanzar en la discusión del caso.
A través del debate y del diálogo, las actitudes (y las opiniones) pueden ir cambiando y cogiendo otro color. De hecho, a lo largo de la película vemos que algunos miembros del jurado parece que hayan aprendido habilidades sociales nuevas. ¡Todo un logro!
Excelente material cinematográfico que nos invita a observar y aprender acerca de las dinámicas grupales. Sus fantásticos e inteligentes diálogos, no dejarán indiferente (ni aburrido) a nadie.