El trabajo fotográfico de Katherine Cambareri apareció hace unos meses pisando bien fuerte. Lamentablemente, su temática no es nueva. Viene cogiendo fuerza desde hace mucho tiempo y desde muy lejos. «¿Qué llevabas puesto?« abre debate sobre la gran cantidad de agresiones sexuales que sufren tantas mujeres alrededor del mundo.
La fotógrafa americana da respuesta a la pregunta habitual que aparece en estos casos. Realizó toda una serie de fotografías a las prendas de ropa que varias víctimas llevaban puestas en el momento en que sufrieron un agresión. «¿Qué llevabas puesto?«. Da igual las características que tenga la persona agredida. La forma más fácil de resolver el asunto acaba siendo el culpar, el criticar o el menospreciar a la víctima.

Katherine Cambareri decidió realizar este proyecto después de leer «Missoula» de Jon Krakauer (en resumen: se trata de toda una investigación sobre casos de agresión sexual que ocurrieron en un campus universitario). En la lectura, se encontró de cara con la culpa que suele atribuirse a las víctimas.
Es importante recordar que una agresión sexual es cualquier tipo de comportamiento (o contacto) sexual que ocurre sin el consentimiento de la víctima. Repetimos. Sin el consentimiento de la víctima. Preguntas sobre la ropa que llevaban puesta, sobre si se provocó de algún modo al agresor o sobre si había bebido o no (en el momento en que ocurrió la agresión), nos indican que no estamos entendiendo nada. Conviene señalar que esta falta de apoyo por parte de policías, abogados y/o otras personas implicadas, lleva a que, en muchos casos, varias víctimas decidan no denunciar.

A través de las fotografías, vemos las prendas de varias víctimas. Prendas de todo tipo, colores claros y oscuros, jerséis, camisetas de tirantes y de manga larga, zapatillas Converse. ¿Qué tienen estas prendas de ropa en común? ¿Son las responsables de las agresiones? Nada en común. De ninguna forma.

En el desarrollo de su proyecto, la artista descubrió que las víctimas no tuvieron reparos en revivir sus sucesos de agresión. Vieron que su participación en el proyecto podía ser positiva para dar mayor visibilidad a la problemática. Ayudar a concienciar a la población sobre la situación real que existe y que no queremos afrontar.

Este proyecto puede despertar cierta incomodidad, pero nos lleva a reflexionar a fondo acerca del largo camino que todavía queda por recorrer. No podemos permitir que estas agresiones sucedan a diario. No puede ser que las mujeres digan NO y que no sea escuchado. Conviene prevenir y concienciarnos sobre la gravedad del asusto. La mujer tiene los mismos derechos que el hombre y no debe ser menospreciada. De ningún modo y bajo ninguna circunstancia.
No olvidemos nunca que cuando una agresión sucede es porque un agresor ha querido llevarla a cabo. No tiene nada que ver con la víctima.
