Dualidades. Existencia de dos fenómenos o caracteres diferentes en una misma persona o en un mismo estado. Liz Obert lo sabe bien y nos lo muestra en su proyecto fotográfico en el que refleja las dos caras de las personas que padecen trastorno bipolar.
El trastorno bipolar se caracteriza por cambios bruscos en el estado de ánimo que pueden llevar de episodios maníacos (con sensaciones de euforia y mucha actividad) a estados de depresión profunda. De un sentimiento inmensamente positivo a la tristeza más profunda. Por suerte, las personas que padecen este trastorno suelen tener días estables y tranquilos entre sus oscilaciones emocionales más bruscas.

Las fotografías de la artista recogen la doble cara de las personas que padecen el trastorno. Dos imágenes. Por un lado, la cara que ofrecen a los demás, a la sociedad. Y por otro lado, la cara que esconden o que muestran en su más secreta intimidad. Debajo de las fotografías, siempre hay un escrito en el que los protagonistas explican el estado mental en el que se encuentran.
En la siguiente fotografía, la protagonista pasa de un estado (a la izquierda) de: dolor físico, mental y emocional; una dimensión distinta a la existencia; demasiado cansada. Al estado (a la derecha) de: calma; pensar de nuevo; caminar; comer, reír, hacer; puedo hacerlo. Como decíamos, la doble cara de la misma moneda.

Pocas veces nos imaginamos lo que ocurre en la vida de las personas. No solemos alejarnos demasiado de nuestras primeras impresiones. Construimos nuestra percepción basándonos en creencias, experiencias previas o opiniones personales. Conviene mirar más allá y captar la imagen (y la complejidad) del otro. Sin ir más lejos, estas historias nos lo demuestran.
La artista denuncia que a pesar de los millones de personas en EEUU (¡Y en todo el mundo!) que padecen trastorno bipolar sigue siendo un tema desconocido (o ignorado) en nuestra sociedad. Preferimos no hablar demasiado sobre los trastornos mentales. O evitamos el asunto. ¿Sigue siendo un tabú? ¿Siguen existiendo prejuicios sobre la enfermedad mental en pleno siglo XXI?
Liz Obert nos explica que le resultó difícil conseguir que las personas que padecían el trastorno quisieran aparecer fotografiadas y contando su historia. A medida que su trabajo fue consiguiendo mayor repercusión en los medios, las mismas personas la contactaban para agradecerle su dedicación al proyecto. Por dar luz a la enfermedad y por poner palabras al silencio que les envuelve.

Liz Obert escuchó las historias de sus protagonistas y se interesó en conocer el impacto del trastorno en sus vidas. Creó el clima apropiado para que ellos pudieran elegir el lugar en el que querían ser fotografiados y en qué tipo de situación. Barreras fuera.
Al igual que en otros proyectos fotográficos, el objetivo de la artista es conseguir que las instantáneas rompan con el estigma. Hablar abiertamente sobre la problemática y que las personas que lo padecen se expresen. Se hagan escuchar. El conseguir este gran reto pasa por el respeto y por la comprensión de aquellos que no padecemos el trastorno. Nos corresponde a todos dar un paso hacia adelante.