Paula Bonet es conocida por sus preciosas ilustraciones llenas de colores y delicados retratos. Casi siempre, de mujeres. Ahora nos sorprende ilustrando su propio libro: «Roedores / Cuerpo de embarazada sin embrión«. Se trata de su trabajo más íntimo y personal.

La obra está formada por dos piezas. Un diario personal en el que Paula da voz a los dos abortos espontáneos que sufrió recientemente. Por otro lado, otro libro (en formato de un simpático acordeón) que muestra unas bonitas ilustraciones de roedores que creó pensando en la hija que esperaba y perdió.
Entendemos por aborto espontáneo la pérdida del embrión, o feto, antes de la semana 20 de embarazo. Se calcula que alrededor del 10% y 20% de embarazos terminan en abortos espontáneos. Una cifra elevada que conviene tener presente así como los sentimientos de pérdida y el duelo que acompaña a las mujeres que lo sufren.

«Tener que callar lo que sientes, porque parece que no se puede nombrar al hijo no nacido«. El nombrar sin nombrar. La artista decidió tirar adelante este profundo proyecto ya que sintió la necesidad de hacer algo tras los dos abortos. No estaba dispuesta a volver a pasar por el mismo silencio y ocultar el dolor.
«Roedores» nos quiere hablar alto sobre el sufrimiento de esta realidad. La sociedad en la que vivimos lleva a muchas mujeres a sentirse culpables de la pérdida del embrión ya que el objetivo último (parece ser que) es convertirse en madre. Paula explica que en su segundo embarazo, dejó de viajar y trabajar tanto, pero aún así, sufrió un aborto de nuevo. Ahí lo entendió todo: estaba fuera de su control y de su responsabilidad.

Sobre el momento del aborto en sí, la artista comentó lo siguiente: «Muchas mujeres sufren abortos espontáneos con dolores terribles, algunas pierden muchísima sangre. Yo no tuve dolores ni hemorragias. Mi ratoncita estaba allí quieta, como una osa silenciosa en hibernación«. Mi ratoncita: de ahí la colección de roedores que forman la pieza ilustrada.
El cuerpo de la mujer es el que sufre toda la pérdida, el que debe digerir lo ocurrido y recomponerse. La artista critica que no se hable de lo íntimo de la mujer y que una vivencia como la del aborto quede tan apartada del espacio público. La exigencia a la mujer sobre «el convertirse en madre» acaba siendo más grande que el acompañamiento y el apoyo que se recibe en los momentos más duros.

Una obra (y una voz) valiente. La artista se atreve a romper el tabú existente sobre el aborto, pero también sobre otros silencios de la maternidad y del cuerpo de la mujer. Sin caer en lo dramático, convierte a la mujer en el centro de su historia para ayudarla a avanzar y a encontrar un camino más fácil.