Jean Jullien, diseñador gráfico francés conocido por la «Paz para París» (el símbolo de la paz que se convierte en la Torre Eiffel) tras los atentados ocurridos en noviembre del 2015, nos sorprende con Allo? una serie de irónicas ilustraciones sobre este mundo tecnológico en el que estamos inmersos y nuestras nuevas formas de interacción social.
Las adicciones de la era digital. Portátiles, móviles, tablets, todo tipo de dispositivos electrónicos y por supuesto, las redes sociales. Todos ellos se han convertido en nuestros compañeros más fieles, incluso (parece que) más que las personas que tenemos a nuestro lado.

En situaciones tan cómicas y absurdas como la de esta primera ilustración, uno se podría llegar a plantear si es más efectivo enviar un whatsapp al comensal de delante (¡Y probablemente, familiar o amigo!) o hacerle una pregunta cara a cara. Según cómo se mire, la respuesta no queda clara.
Otra situación peculiar en nuestros tiempos modernos es la siguiente. Vamos a un concierto. Primera canción y nuestro campo de visión, de repente, se llena de múltiples pantallas intentando capturar el momento. ¡Ups! Uno se arrepiente de no haber comprado una entrada más cara y más cerca del escenario y por otro lado, se pregunta cómo la gente ha podido ir tan rápido sacando los móviles de sus bolsillos. Error. Lo más probable es que ya lo tuvieron bien cerca de la mano y bien preparado.

Siguiente ilustración. Por la noche. Luces apagadas y a punto de ir a dormir. Se te ocurre consultar, estando ya en la cama, la bandeja de entrada de tu correo electrónico, las actualizaciones de Facebook y dar un repaso por todas tus redes sociales. ¿Me estaré perdiendo algo? Por si acaso, me dejo el móvil bien cerca. Las nuevas obsesiones del mundo moderno.

Es curioso que a pesar de ser la generación más informada de toda la historia, a veces parece que se nos está escapando algo. ¿Qué será? Tal vez, el momento presente que tenemos delante (¡delante de nuestros ojos, no de la pantalla!).
Tenemos el gran reto de encontrar el punto de equilibrio en el uso que le damos a todos los dispositivos electrónicos. Conviene disfrutar de sus ventajas, pero a la vez, ser capaces de: desconectar y desconectarlos. Necesitamos darnos cuenta de que en los momentos significativos de nuestro día a día, estos aparatos no van a aportar nada más a la experiencia que cada uno pueda vivir o tener por sí mismo, por ejemplo, de una cena familiar o asistiendo a un concierto de un grupo que le encante.
¿Encontraremos el punto de equilibrio? Esperemos que sí (Biiiiip: ¡Mensaje recibido!).